No sé a ti, pero a mí me mata la fiesta del amor. Hace unos años no me disgustaba, y esto era porque tenía novio. La costumbre durante cinco años en este día era despertarme y recibir un ramo de rosas rojas, pasar un día maravilloso en el que era impensable mantener una discusión. No te separabas en todo el día de tu pareja para que todo el mundo lo viera o contárselo a tus amigas, comías con ella en un restaurante poco habitual dentro de vuestra rutina y os dabais los regalitos. Por alguna extraña razón todo son caricias y besos, y por supuesto esa noche pasarla juntos. La soledad y San Valentín son incompatibles, y es que como no deprimirse si todo el mundo parece tan feliz, menos tú que eres esa persona que aún no ha encontrado el amor. Es decir, te transmiten el concepto de que nadie más te quiere, tus padres y algunos amigos, pero eres un “fracasado” porque no tienes esa persona a tu lado que pasa este día “tan especial” junto a ti. En el día a día es posible superar el estar sin una pareja, pero cuando sientes en tu interior esa soledad y San Valentín llega, en ocasiones es imposible no derrumbarse. Sí es una tontería, no vas a basar tu felicidad en una fiesta absurda, pero quieras o no influye. Al igual que a las madres que no las felicitan sus hijos, el famoso “día de la madre”, les duele en alma. Pues este texto va dirigido hacia esas personas que no reconocen que les fastidia enormemente su soledad y San Valentín, las que dicen que es un día inventado para el consumo. En ningún momento lo he negado, pero a estas personas lo que les molesta al fin y al cabo es pasar este día solos. Tan solo tengo que decir que la felicidad no se busca en el amor de una pareja, que esto ayuda, pero no debemos obsesionarnos, ni ponernos en el extremo de aparentar que no nos afecta. Me gustaría que me contarais como habéis pasado este día de San Soledad.
Foto \”San Valentín desde la soledad de un soltero\” extraída de \”fobiasocial.net\”
