La curiosidad del ser humano es la cualidad que le hace avanzar. Preguntarse o cuestionarse sobre la existencia es la manera de conocer lo que nos rodea. Con la fama, la curiosidad se puede llegar a distorsionar.
El amor, como todo, no es un sentimiento de algunas personas. Pueden sentirlo todos. Los famosos también.
La fama provoca curiosidad. Cualquier personaje famoso es seguido para saber de su vida. Cuando en escena aparece el amor, la curiosidad aumenta.
Las personalidades famosas intentan esconder el amor en los primeros momentos por varias razones. Una de ellas puede ser el acoso mediático. Si el amor que siente se proyecta hacia otra personalidad famosa, la curiosidad general aumenta exponencialmente.

El amor puede complicarle a un famoso la existencia completa. Tener que publicitar cualquier acto relacionado con su pareja y el amor que sienten puede ser una cadena demasiado pesada. Hay teorías que aseguran que el amor no puede sobrevivir cuando se convierte en una historia seguida por un público mayoritario. Las interferencias en la relación se multiplican de manera espectacular. Y se sabe que un amor no sobrevive cuando hay más de dos implicados. El hecho de que \”todo el mundo\” hable de una historia de amor puede hacer daño a la misma pareja.

Esta teoría adquiere consistencia cuando estos famosos pretenden ocultar sus relaciones. Intentan proteger el amor de la exposición mediática. Sentir amor, sienten como todos. Pero no todos tenemos que justificar por qué amamos a una persona u otra.

La sociedad cree que ser famoso implica renunciar a la intimidad y la privacidad. No siempre tiene por qué ser así pero es una creencia extendida. La fama y el amor son conciliables si la voluntad de los implicados así lo quiere. No debemos olvidar que es amor, simplemente, y sólo quien lo siente sabe cómo manejarlo.
